Las preguntas de los hijos....que todos padres tenemos o vamos a tener alguna vez...es la edad en la que los niños se obsesionaba con un tema y quieren saberlo todo. Sus preguntas son constantes…
¡Qué digo preguntas! En realidad eran interrogatorios… ¡Y cómo que constantes! Sus cuestiones eran ininterrumpidas 16 horas al día.
Cuando el asunto gira en torno a los colores, los animales o los medios de transporte la cosa va más o menos bien. Las situaciones comprometidas surgen cuando les daba por filosofar y tratar cuestiones tan trascendentales como la vida y la muerte.
Aquí tienes algunas de las reflexiones que hacen los niños y niñas con 4 o 5 años, que más me llamaron la atención.
Sobre la vida:
“Así que antes de nacer yo nadaba dentro de un líquido que tú tenías en la panza….. O sea, que antes de convertirme en un niño, fui un pez”.
“Pues si me tenías en tu panza, antes de nacer tuviste que comerme… ¿Y cómo lo hiciste, si todavía no había nacido?”
“Tú eres mi madre porque me tuviste en tu panza pero… ¿y papá por qué es mi papá?”
En cuanto a sus conclusiones sobre la muerte…
“¿Que los muertos se transforman en polvo? ¡Qué horror! O sea, que nuestra casa está llena de muertos…”
“Así que cuando eres viejo y estás enfermo te mueres, te transformas en un pájaro y te vas volando al cielo y allí te ponen joven y guapo para que puedas volver…”
“¿Tú estás segura de que los muertos van al cielo? Porque se muere gente cada día y yo no he visto a nadie volando todavía…”
Pero lo que más gracia me da es cuando vuelven indignados del colegio:
“Me he enterado de que en algunos sitios entierran a los muertos… Eso, encima de que se mueren se lo ponen más difícil para marcharse al cielo… ¡Qué mala idea!”

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